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22 de noviembre de 2015

Bendita música...

Pocas cosas en mi vida han significado tanto. Pocas provocan en mí tantas emociones. Mínimas las que generan en mi recuerdos, al menos ninguna cosa como la música. 

La vida ha sido generosa conmigo en muchos aspectos, sin embargo al darme el don de la música cambió mi destino por siempre, no solo por poder hacer música sino porque me permite vivirla de forma muy particular. 


Hace algunos días en un momento poco esperado, nació la idea de hacer una lista de música que representa el sonido de mi viaje por este mundo. Me di cuenta de lo maravilloso que ha sido el viaje, pero además de la enorme cantidad de recuerdos que con solo escuchar una melodía vienen a la mente. Desde los recuerdos de un niño que en lugar de jugar carritos, jugaba a dirigir una orquesta; hasta una etapa de mi vida en que la música es parte de mi sustento. Pasando por momentos de plena felicidad hasta los momentos más tristes y el rehacer una vida por medio de la misma música que me salvó. 

Siendo así, un día como hoy es realmente emotivo para mí porque celebro la gran pasión de mi vida. Celebro los amigos que me ha dado, las enseñanzas aprendidas, el cariño del público que nos ha escuchado y celebro a la vida misma, porque como decía Pavarotti "Creo que una vida dedicada a la música es una vida bellamente gastada..."

Celebro a mis profesores que me dieron la disciplina, la capacidad de análisis y fomentaron en mí la pasión por este arte. Celebro a quienes me enamoraron de su vida musical, con lecciones que jamás pensaron darle a alguien que no conocían. Concretamente este año celebro el legado de Irwin Hoffman, Ex Director de la OSN, que por tanto años me cautivó con su forma de dirigir y marcó sesiones de teatro con mi mamá, mi abuela y mi tío solo por el placer de disfrutar del sonido y del silencio. Este año al anunciar su retiro le agradezco Maestro por todo lo que nos deja a los costarricenses, por todas esas exigencias y detalles que hizo con la Orquesta y sobre todo por la sobriedad de su existencia, insisto marcó vidas sin saberlo. 

Uno de los placeres más grandes del viaje musical que tengo es hacer música con mis colegas. Con los que aman lo que hacen y se entregan en cada nota al igual que yo. Los que disfrutamos de todos los géneros y tratamos de que nuestro talento sirva para hacer feliz a las personas que nos escuchan. Es muy interesante ver como las distintas generaciones se mezclan en un escenario para darle vida a una obra escrita, ver los caminos e historias cruzadas de muchos de nosotros es realmente impactante. Gracias por la dedicación, el esfuerzo conjunto por construir y porque juntos damos esperanza. 

A los compañeros del viaje también los celebro hoy, de cada uno aprendí y sigo aprendiendo cada día. Gracias Marvin y compañeros de la Filarmónica (cada concierto es maravilloso ). Gracias a mis queridos  Tío Pis y María porque aprendí de música con ustedes al lado.  La dicha de la música requiere de talento y disciplina, calidad y esfuerzo, todas lecciones que aprendí de mi amigo Ramiro Ramírez, que en muchas ocaciones ha tenido la paciencia para hacer música conmigo por el mero disfrute de sonar algo que queremos.Mi querido Andreas que siempre ha tenido la disposición de enseñar, construir y hacer de la música algo sublime, gracias por hacer música conmigo.  Merce, Gabby Alfaro, Chito, Carito, Ángela, Ricardo, Pancho, Bismarck, Juan Ca, Chamita, George, Bea, Andre, Maddie, Steph, Mariela, Rula, Ale Vargas, Maricel, Ligia, Marcela, Ana María, José Andrés, Ana María, Adrián,  Martha, José Manuel,  el viaje ha sido fantástico, gracias por tanto talento. 

La música me ha dado lo mejor de la vida, ojalá todos podamos disfrutar de ella para construirnos y edificar nuestras almas. Los tiempos aciagos que enfrentamos requieren de que la nobleza de nuestra existencia sea la luz del sendero. Nunca más necesario que practiquemos la armonía que nos permita alcanzar la bella melodía de la dignidad humana. 

Freude, schöner Götterfunken,
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum.
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.

21 de marzo de 2011

Un aire freso que reforzó el talento de la OSN

Para alguien que nació y creció en medio de música clásica, de cellos, contrabajos, violas y violines, la aventura de que venga un nuevo director titular a nuestra Orquesta Sinfónica Nacional es toda una emoción, de hecho es como un sueño hecho realidad.

Recuerdo con alegría el señorío que le imprimió el maestro Hoffman a la OSN, su forma tan suave de conducir. Fue con él que aprendí a amar a la OSN, ya que con bastante devoción iba a los conciertos, gracias a mi familia que complacía mi necesidad de ir y pasar todo el concierto haciendo que dirigía.

El proceso con Komatsu me correspondió vivirlo desde su llegada como director titular, cuando con 5+1 (una época maravillosa de nuestro sexteto de jazz) nos correspondió animar la recepción luego de su primer concierto como titular. Siempre nos llamó la atención su presencia escénica, la claridad de su técnica, y su afán por proyectar a la sinfónica a nivel internacional. Fue un hombre estricto y que desde el primer momento logró hacer química con el público.

Ahora le corresponde al maestro Daniel Nazareth, un gran maestro, consolidado a nivel internacional y que llega a Costa Rica para hacer su nueva casa orquestal con una experiencia muy basta y sobresaliente. Muchos me han preguntado que qué puede haber visto él, en un país como Costa Rica y su Orquesta. Yo creo que mucho.

Si bien es cierto, el talento y la entrega de los músicos de la sinfónica siempre ha estado, solo un maestro puede explotar ese diamante en bruto. El domingo pasado fui al concierto debut de Daniel Nazareth como director titular de la OSN, la sorpresa no pudo haber sido más grata. Un cambio total en la sonoridad y el balance de las secciones, un énfasis en el uso de los matices y de la riqueza que le dan a la música. Claridad rítmica, sin perder la maravillosa secuencia melódica que la música francesa de Ravel, Bizet y Saint Saëns nos ofrecía.

Vi en la cara de muchos de mis antiguos profesores, de mis actuales colegas y de mis grandes amigos de la OSN, una cara de satisfacción por la claridad musical lograda. Vi emoción en ellos, vi una orquesta que disfrutó del concierto, porque tuvieron mucho trabajo previo. Sentí la pasión de los grandes mentores que han sido ellos para mí generación. Escuché a una orquesta distinta llena de ilusión.

En parte creo que el éxito que percibimos ese día como público se debe a que Nazareth es un humanista, un hombre que de verdad cree (como yo) que la música refleja la pureza del alma humana y está dispuesto a que la música sea un factor de cambio social. En verdad me ilusiona mucho este reencuentro de la OSN con su propia identidad.

Gracias a los maestros, amigos y colegas que se entregaron para que todo su público disfrutásemos del concierto, la verdad nos dejaron deseosos de más. Gracias por entregarse y por dar lo mejor de ustedes. Esperamos con ansia lo que nos depare esta temporada 2011 y los años que esté el maestro Nazareth con nosotros.