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20 de julio de 2010

Nosotros los Jóvenes

Nosotros los Jóvenes.

Jorge Rodríguez Vives. Internacionalista.

La sociedad está conformada por la voluntad de todos nosotros. Somos parte de un proyecto de convivencia bastante elaborado, nuestras visiones de la moralidad son diversas y la vivencia ética es diametralmente compleja. Sin embargo, son a la vez más los puntos de unión que nos hacen luchar precisamente por tener una sociedad, un objetivo común y el bienestar del mayor número.

El poder de cada uno de nosotros es incalculable. Cuando decidimos ser parte de un proyecto, nos vinculamos. Ponemos al servicio de la colectividad y especialmente del que nos necesita, nuestras capacidades, fortalezas, debilidades, estrategias y visiones. Esa es la sociedad que hoy tenemos. Nunca antes en la historia podíamos tener algo tan claro, el poder de uno existe. La capacidad del individuo para influir en la toma de decisiones es real y por ende hay que aprovecharla.

Somos lo que aportamos. Antes del polémico referendo para aprobar el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, se decía que el joven costarricense no se vinculaba a la política, que no le interesaban los temas nacionales y que su participación en la sociedad era realmente preocupante por la visión negativa del rumbo del país. Ese polémico tema, nos abrió la puerta para una discusión que solo vino a enriquecer nuestra sociedad, ya que eliminamos el mito planteado, ya los simpatizantes del SI y del NO vieron como los jóvenes nos vinculábamos y sosteníamos debates públicos de altura para defender nuestras posiciones. Así que la gran ganadora fue Costa Rica.

Temas polémicos han hecho que nos vinculemos a causas donde somos los jóvenes los que estamos aportando junto a diversas generaciones de individuos que nos permiten aprender junto a ellos. Esta es la única forma en que podremos construir una mejor democracia, ya que solo a partir de una emulación del antiguo Ágora ateniense (donde grandes y jóvenes daban espacio al diálogo, se permitían interactuar y mejorar la convivencia en sociedad), lograremos nuevos liderazgos responsables para la democracia costarricense de la que hoy somos dignos herederos.

Las vinculaciones que los jóvenes de hoy estamos aceptando como nuestras, son nobles y altruistas y nos permiten decir con total certeza, que el país tiene futuro. Tenemos una preocupación por la sostenibilidad ambiental, mejorar nuestras capacidades intelectuales, nos preocupa la distribución de los ingresos, el rol del parlamento en nuestras vidas y la forma en que definimos nuestra identidad cultural.

Los jóvenes hemos decidido enfrentar el reto que la historia nos pide que juguemos, el secreto para que como sociedad crezcamos, es que no cerremos la puerta a las ideas frescas que traemos, pero sobre todo, no se vale que creamos que por ser jóvenes tenemos derecho a todo, también tenemos que aprender de las lecciones vividas, emprender nuestras propias luchas con pasión para defenderlas y afrontar con gallardía las consecuencias de nuestros actos. Solo así la participación juvenil tendrá sentido.

9 de marzo de 2009

Relaciones Estados Unidos y América Latina: Retos y Perspectivas Hoy

Relaciones Estados Unidos y América Latina: Retos y Perspectivas Hoy.

Lic. Jorge Rodríguez Vives. Internacionalista.

Las pasadas elecciones en los Estados Unidos marcaron una diferencia para todo el mundo, América Latina no fue la excepción. Existía en ese momento cierta inquietud por lo que podía representar la elección de Obama como Presidente de los Estados Unidos y lo que podía representar para todos los países de la región. Aquella fue una inquietud positiva, por cuanto despertó en analistas y en el público en general, una sensación de cambio para las relaciones hemisféricas entre EUA y la región latinoamericana; fue si se quiere el despertar de un letargo en que se había caído en los últimos años de la Administración Bush.

De manera general todos los países de América Latina, con sus diferencias por supuesto, han manifestado que las relaciones entre la región y los EUA deben cambiar, deben ser abiertas y fundamentadas en una agenda que va más allá del libre comercio, por ende, la tarea que se edifica es el desarrollar relaciones de cooperación. Sin embargo, algo fundamental para poder captar la atención de Obama hacia la región, no depende de los temas en sí, sino más bien de lo que como región queremos y de lo que podemos aportar, en otras palabras, dependen de la visión y alcance de lo que es nuestro rol en el sistema mundial. Debemos ser capaces de producir, articular y desarrollar un cambio como grupo regional.

Nuestras relaciones constituyen sistemas sociales y políticos que nos afectan a todos por igual y el principal desafío que tenemos es la ambición de superar los aspectos particulares en pro de una visión regional y pasar así de enfoques meramente unilaterales hacia el multilateralismo de beneficio regional. Parte del reto es pasar de relaciones dispersas y monotemáticas en pro del enfoque hemisférico y su funcionalidad.

Decía Kennedy que “nunca deberíamos negociar por miedo, pero tampoco temer a negociar” y ese desde nuestra perspectiva, debería ser el punto de partida para mejorar las relaciones entre EUA y América Latina. Ya no podemos tener esquemas cuadrados y esquemáticos, ni temores ideológicos, sino más bien, este es el momento en que solo juntos podremos definir el rumbo de nuestra relación para el futuro cercano, y así definamos el rol de América para el sistema internacional. Debemos negociar temas de seguridad hemisférica, combate al narcotráfico, mercado energético, fomento de las relaciones confiables, migración, protección del medio ambiente y mitigación del cambio climático.

Así los desafíos son muchos, las oportunidades abundantes pero requieren de diálogo, de la productividad y del ejercicio de una adecuada visión global que en América Latina debemos construir. Tenemos que ser capaces de lograr que el futuro de estas relaciones facilite la reactivación de las economías frente a la crisis, el fomento de los principios democráticos y el desarrollo tecnológico. Por ende esta es la oportunidad de reinventar las relaciones entre América Latina y los Estados Unidos, ya que ambos deseamos el cambio.