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12 de agosto de 2015

Hoy celebramos el ímpetu juvenil

Hoy 12 de Agosto es un día para celebrar el ímpetu y la alegría de las personas jóvenes. Como bien decía el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon durante su intervención de ésta mañana para la celebración del día "nunca antes han existido tantos jóvenes en la humanidad, es suya la responsabilidad de cumplir los nuevos objetivos de desarrollo".

Somos nosotros los jóvenes lo que tenemos ya un rol activo en el presente y futuro de las sociedades en las que nos desarrollamos. A lo dicho por el Secretario, yo agregaría que nunca antes en la historia de la humanidad, ha existido una generación tan capacitada como la nuestra. Por tanto no podemos obviar esa realidad y debemos asumir nuestro rol con la historia. Aquel cuento de que los jóvenes somos el futuro es un mito, ya que hoy por hoy somos el grupo poblacional más grande. Tenemos eso si una ardua tarea porque nos compete darle al mundo nuestro talento pero también nuestra alegría y bondad.

Debemos aportarle al mundo una visión congruente de lo que pensamos y lo que hacemos, tenemos que dejar de lado el miedo y enfrentar los designios de nuestro camino y paso por la vida. Tenemos que gestionar el éxito no por la cantidad de cosas sino por la calidad de nuestros recuerdos y nuestro impacto en la sociedad. Debemos aplicar la solidaridad y la empatía para generar acciones conjuntas. Debemos dejar de lado los celos por nuestras ideas, y más bien construir nuestros proyectos en grupo para optimizar los recursos que tenemos.

Debemos llenar el mundo de energía creativa, de compromiso y sobre todo de tener el valor de defender lo que creemos, para que cuando nos corresponda estar frente a nosotros mismos podamos sentir paz.

Hoy es un día para celebrar, un día para hacernos sentir. Un día para hacer que valga la pena. Este es nuestro tiempo.

10 de abril de 2015

Nuestro tiempo es ahora


Nuestro Tiempo Es Ahora.

Jorge Rodríguez Vives. Fundador Strategos Project CR.

Costa Rica es una sociedad dinámica, muy crítica y que ya se ha reinventado en varias ocasiones  Hemos optado por tener grandes cimientos sociales, como la gratuidad de la educación, la importancia de la cultura y la paz como vía permanente para la convivencia. Hace un año,  en medio de la campaña electoral, pusimos de moda la palabra cambio, pero no leímos la letra menuda de tal aspiración, ya que siendo honestos lo que pensamos era en un cambio de rumbo sin plantearnos algunas transformaciones personales y sociales que en el mediano y largo plazo, si pueden construir un nuevo paradigma que no genere frustración por no ver esos cambios en lo inmediato. Así las cosas,  creo que es imperioso que hagamos un alto en el camino para reflexionar sobre algunos aspectos.

Analizando nuestra historia en momentos parecidos al que hoy vivimos, los jóvenes fueron los que dieron el paso al frente para hacer las cosas que había que ajustar para mejorar como sociedad, con cambios que se dieron desde lo interno al tomar la decisión de participar y vincularse con un conglomerado de ideas que defender y concretar.  ¿Qué hacemos con nuestros jóvenes hoy en día? ¿Les damos suficientes oportunidades? ¿Les permitimos crear y emprender?. Pocas generaciones en la historia han sido tan capaces como la nuestra.

Hoy hay una fuerza de gente que se ha preparado para apoyar la toma de decisiones, somos muchos los que creemos en el diálogo intergeneracional permanente para generar buenas acciones en la sociedad. Los jóvenes de hoy tenemos convicciones fuertes, tenemos deseo de aportar hacia la mejora en la sociedad, creemos en la inclusión social y trabajamos para ello. Nos vinculamos a los partidos políticos, a los grupos organizados; hacemos voluntariado y tratamos de crear un mejor entorno.

Este es nuestro tiempo para hacer posibles los anhelos de un futuro prometedor. Costa Rica necesita que nosotros estemos participando activamente de la herencia que recibimos, que seamos líderes del proceso de cambio. Nos preocupa el tema del empleo, pues emprendamos y generemos trabajo. Nos preocupa el ambiente, aportemos proyectos para generación limpia y consumo responsable. Nos preocupa la convivencia, tomemos los espacios públicos para crear tolerancia y respeto. Nos preocupa la violencia, hagamos posible que el diálogo sea nuestra herramienta.


Hoy el país necesita que todos nos veamos a los ojos y nos sintamos orgullosos de lo que hemos construido hasta hoy, que no tengamos miedo de pensar en lo que queremos y en lo que estamos dispuestos a poner de nuestra parte para concretar esos anhelos. Este es nuestro tiempo, un tiempo de acciones.

18 de noviembre de 2011

Labramos los surcos de la Costa Rica del Bicentenario

Labramos los surcos de la Costa Rica del Bicentenario.

Jorge Rodríguez Vives, Director de la Revista SURCO.

Hoy nos encontramos en éste magno recinto, donde se rinde memoria a quienes han sido formadores de nuestra querida Costa Rica, para celebrar el primer aniversario del relanzamiento de la Revista SURCO.

Hace más o menos dos años comenzamos a “atisbar” si era posible tener un resurgimiento de SURCO, nos costó casi año y medio poder lanzar el primer número y hoy celebramos con nuestros colaboradores y amigos la llegada del primer año. Hemos sacado más de 140 artículos de líderes nacionales, diputados, expresidentes, estudiantes universitarios y líderes de la región latinoamericana y eso nos permite con satisfacción poder decir que logramos cumplir los objetivos del primer año.

Surco renació como un espacio de diálogo intergeneracional, para analizar la problemática de la Costa Rica que hoy tenemos pero sobre todo para poder ir compilando las buenas ideas que están en todos los sectores sociales y políticos para la construcción de la Costa Rica del bicentenario y más allá. Es SURCO un espacio que como antaño, permite poner las ideas y los valores al servicio de la sociedad.

Decía Aristóteles “Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta” y nos ha preocupado mucho la participación de los jóvenes en la cosa pública, en la responsabilidad de servir al país y a la comunidad. Bajo esa premisa fue que para el número especial del Primer Aniversario, nos dimos a la tarea de entrevistar a los Expresidentes de la República, que por primera vez en cerca de 20 años, convergen reflexionando sobre un mismo tema en un medio de comunicación.

Lamentablemente Don Luis Alberto Monge, a quien apreciamos mucho, no aceptó nuestra invitación a participar de las entrevistas por razones que aún hoy desconocemos, pero debemos agradecer a Don Rafael Ángel Calderón Fournier, Don Miguel Ángel Rodríguez, Don Abel Pacheco, Don José María Figueres y Don Oscar Arias, que nos abrieron espacios en sus casas y agendas para compartir sus reflexiones sobre la juventud, y por tener la valentía de aceptar que jóvenes les preguntaran cosas que no siempre fueron cómodas. Gracias Señores por permitirnos conocer un poco más de Ustedes, más allá de la función pública y dejarnos conocer un poco más de las personas que Presidieron Costa Rica.

La experiencia de realizar las entrevistas fue muy interesante, de mucho aprendizaje pero sobre todo ha quedado un producto para la historia donde en síntesis, los Expresidentes comparten la necesidad de dar espacios a los jóvenes para la cosa pública, pero sobre todo su preocupación por un letargo de los mismos jóvenes hacia la vocación al servicio público y la construcción de la patria. Ahí es donde radica la vigencia y el futuro de la Revista SURCO, ya que nos corresponde hacer conciencia sobre la relevancia de la participación política.

Pasión, fuerza y dedicación son las herramientas que tenemos para lograr nuestros sueños. No debemos tener miedo de atrevernos a ir más allá y por eso, como les digo siempre a mis estudiantes, no importa si es en una ONG, en una asociación de desarrollo, en un partido político, en la junta de educación, lo importante es que nos vinculemos a algo y por ende así aportar a nuestra patria.

Personalmente, SURCO ha representado para mí un sueño, el contar con un grupo de gente dispuesta a invertir su tiempo en la generación de ideas y llevarlas a obra concreta me es sumamente inspirador. Debo agradecer a todo el equipo de SURCO, Leonel Diana, Manuel, Luis H, Josué y José Luis, Pero especialmente quiero agradecer a Silvia Chavarría y a Santiago Durán, que con dedicación, entrega, disciplina, creatividad y disposición se han convertido en mano derecha e izquierda para poder tener a SURCO funcionando.

Los retos de la Costa Rica del bicentenario son muchos y por eso tenemos que mantener esfuerzos permanentes en mejorar la calidad de la educación, en apoyar los procesos de innovación empresarial y definitivamente fomentar que cada día tengamos más emprendedores en todos los ámbitos, porque solo así es que lograremos labrar los surcos de nuestra tierra, sin relegar nuestra responsabilidad social y además con la satisfacción del deber cumplido.

Debo destacar una de las lecciones más grandes que nos ha dado SURCO, al ser un espacio de diálogo permanente, nos ha permitido ver con claridad buenas ideas en distintos actores políticos, independientemente de su ideología, centrándonos en los valores y la vocación de construir. Para la Costa Rica del bicentenario el que nos podamos ver a los ojos y dialogar es fundamental, con razonamiento y como decíamos con la intensión de construir bienestar para todos.

Gracias a nuestros lectores, a los colaboradores que han escrito para SURCO, a los entrevistados, a las organizaciones que hemos podido identificar como “Actitudes positivas” y a todos los socios estratégicos que hemos consolidado. Sin el apoyo de todos ustedes este proyecto no tendría cabida.

Como bien decía John F Kennedy “Estoy seguro de que después de que el polvo de los siglos haya pasado por nuestras ciudades, nosotros también, seremos recordados no por las victorias o derrotas en la batalla o en la política, pero si por nuestra contribución para forjar el espíritu humano” Que tengamos entonces un empuje todos a dejar huella por haber participado en la construcción de mejores sociedades y por ende de un mejor País. Muchas Gracias.

11 de septiembre de 2011

Allende y el mítico 11 de Setiembre


“Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica” así reflexionaba Allende sobre el rol que nos compete a los jóvenes tener en éste mundo. Ciertamente, como jóvenes somos cuestionadores, idealistas y luchadores, pero hoy debemos preguntarnos si seguimos siendo tan revolucionarios, si queremos cambiar el mundo y por ende asumir nuestro rol en la historia.

Allende fue un hombre que cambió Chile, impactó en la política mundial y que fue víctima de persecución como muchos de los grandes líderes del mundo. La revolución y el ideal socialista que defendió eran temas vitales para la sociedad chilena en aquel momento, hoy en día son temas que nosotros tenemos que analizar, estructurar y mejorar en nuestra sociedad.

El modelo de desarrollo, la participación social, el acceso a la salud, las garantías laborales y el fomento de la industria no han dejado de ser un tema de nuestro tiempo, aún más importante son los temas que debemos pensar para llegar al bicentenario teniendo en cuenta de dónde venimos y hacia dónde vamos. Si, hablo de esa realidad que usualmente se escucha, Costa Rica debe aprender mucho de Chile de hoy, pero también del Chile de Allende.

Fue un periodo lleno de valentía, de tratar de cambiar el status quo, de fomento a las artes, de darle poder a los jóvenes, a los obreros a las mujeres. Fue un periodo de cambio, de consolidación de procesos.

El 11 de septiembre es una fecha mítica porque es el día en que Allende falleció, el día en que su legado comenzó. Para mí Allende fue un visionario, un hombre que sabía porque luchaba, que se atrevió a dar el paso e ir más allá, poniendo su vida para defender lo que creía. Ese es el mensaje fuerte de su vida, no tener miedo, a siempre defender lo que creemos.

“El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor”.

22 de agosto de 2011

La sabiduría de Lincoln para vivir hoy


La sabiduría de Lincoln para vivir hoy.
Jorge Rodríguez Vives.

Recientemente tuve la oportunidad por trabajo, de estar en Washington.Luego de diez años de no estar en esa maravillosa ciudad, ví cambios importantes, pero sobre todo comprendí mejor muchos símbolos enigmáticos que encierra la capital estadounidense.

Uno de los lugares que desde niño me habían llamado la atención, es el monumento majestuoso de Lincoln, el ver a ese hombre reflexivo sentado en un "trono imperial", viendo al mundo que hoy tenemos que enfrentar. Es realmente imponente, y en definitiva llama a la reflexión sobre nuestra existencia y sobre nuestro rol en sociedad, que como saben es uno de los temas que más me "atormentan" cada día.

¿Qué sentí? pues fue hermoso. Fue como un reencuentro con un personaje que recordaba pero que no comprendía a los 16 y que hoy a los 26 años, me volvió a inspirar. Si, fue abrumador, fue intenso, fue la mejor media hora del viaje, ya que disfruté de la paz que refleja su monumento, pero sobre todo fue uno de esos momentos que lo marcan a uno de por vida. Al leer las frases escritas en su memorial, no podía dejar de pensar que era un hombre adelantado a su época, pero sobre todo que sus enseñanzas son guía para vivir en este atribulado mundo de hoy.

Al leer sus escritos, me encuentro con una frase que uso cada cuatrimestre con mis estudiantes, "Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder" es posiblemente una de esas certezas que lo convierten en un estadista. Sobre los tiempos difíciles todos podemos salir adelante, pero cuando queremos cambiar las cosas, cuando somos soñadores de un mejor mundo, debemos preguntarnos que estamos dispuestos a hacer cuando finalmente tenemos el poder para ejecutar esos cambios. Nos presenta una disyuntiva de vida, el ser lo suficientemente valientes para hacer lo que la historia nos pide que hagamos, o seremos simples espectadores que pierden el aliento para hacer realidad los cambios?

Veamos el contexto de su frase, tenía el poder para hacer el cambio más grande luego de la independencia de los Estados Unidos, miles de críticos, una guerra civil de por medio, pero prevaleció la convicción de que todos somos iguales, sin importar el color de la piel, la preferencia sexual, nuestro credo. Claro que fue revolucionario, y confirma parte de lo que también dijo en algún momento cuando indicaba que " Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quien será su nieto"... si debemos saber que estamos dispuestos de hacer una vez que tenemos la oportunidad, para dejar huella, para hacer la diferencia. Es atrevernos a adueñarnos de nuestro destino...

En tiempos como el nuestro, donde la "comunidad" nos llama a ser individualistas, a no ser parte del grupo, a machacar a los que son distintos, sus palabras se vuelven inspiradoras, y si son un gran reto para nuestra generación, ya que tenemos que dar muchos pasos para mantener el modelo solidario del país, pero sobre todo nos enfrentamos a los retos del bicentenario y de la oportunidad de ser agentes de cambio, de hacer las cosas bien, de hacerlas por el bienestar del mayor número y de volver a tener un debate público de calidad. Tenemos que devolverle la confianza a nuestra sociedad, tenemos que trabajar arduamente en concretar nuestros sueños.

Si Lincoln es de esos visionarios, líderes, estrategas, que deben ser ejemplo de vida. Su sabiduría nos debe inspirar, a crear, a crecer y sobre todo a no tener miedo.

15 de octubre de 2010

Transparencia, Potencia y Fuerza: Los Pilares del Liderazgo Efectivo

Transparencia, Potencia y Fuerza: Los Pilares del Liderazgo Efectivo.

Discurso pronunciado en la Graduación de la Primera Generación del Programa Nuevos Liderazgos para la Democracia.

14 de Octubre 2010. Salón Dorado. Museo de Arte Costarricense.

Señora Mayi Antillón, Ministra de Economía, Industria y Comercio.

Señor Manuel Obregón, Ministro de Cultura y Juventud.

Señor Patricio Zuquilanda Duque, Representante de la OEA en Costa Rica.

Señor Carlos Rivera, Presidente del Centro de Estudios Democráticos de América Latina.

Participantes del Programa Nuevos Liderazgos para la Democracia, Primera Generación.

Amigos y Amigas:

Nos encontramos hoy reunidos para dar fin a un proceso que comenzó hace varios meses atrás. Aún recuerdo los comentarios que me hicieron muchos de ustedes cuando les dije, mira vamos a hacer un proceso formativo para jóvenes presenta la postulación creo que sería interesante… las caras de sorpresa que vimos durante el taller de selección y de incertidumbre para llegar a La Catalina para el primer taller.

Hoy todos los que estamos acá, tenemos una particularidad que nos une, bien la indicaba Roberto Gallardo ese viernes del primer día de trabajo, “somos raros, diferentes” y que razón tenía Roberto. Nos tomamos más de 100 horas para pensar, para aprender, para construir, para darnos la oportunidad de conocer gente que no conocíamos, nos dimos la oportunidad de buscar puntos de interés comunes por los cuales luchar. Creamos un vínculo afectivo en medio de rally´s charlas y temáticas como parlamento, gobierno local y resolución alterna de conflictos. ¿Verdad que suena raro que un grupo de jóvenes se tome el tiempo para eso? Pues es la realidad de este grupo que conforma la primera generación de los Nuevos Liderazgos para la Democracia.

El nombre de este programa dice nuestro objetivo al crearlo, gente que quiera mejorar la democracia en la que vivimos, jóvenes que están dispuestos a sacar lo mejor de sí para ponerlo al servicio de la comunidad y su entorno. Nuevos liderazgos con nuevas ideas y que sea fiel a los principios y valores que han manifestado en distintos momentos. Nuevas formas de pensamiento que están para seguir un camino que otros grandes líderes han forjado y del que somos dignos herederos.

Decía Goethe que “El hombre más feliz del mundo es aquel que sabe reconocer los méritos de los demás y se alegra del bien ajeno como si fuera propio” Hoy somos muchos los que estamos felices por el logro que ustedes amigos y amigas de Nuevos Liderazgos, concretan. Es un mérito de reconocer lo que han recorrido hasta ahora y sepan que todo el equipo de facilitadores estamos felices junto a ustedes, que CEDAL les apoya y que hoy están acá sus familias y amigos que también celebran junto a ustedes por atreverse a ser diferentes.

Ahora bien, lo que han hecho implica también una enorme responsabilidad. La responsabilidad de hacer que la semilla cultivada en ustedes de fruto y se expanda. Estamos en un camino complicado, lleno de pruebas, de críticas injustificadas, de chismes, de deslealtades. Ese es el panorama que tenemos y es ese futuro tenue el que debemos cambiar juntos cimentando nuestros ideales y valores a cada acción que desarrollemos.

Un buen consejo sobre esa visión tan clara que no podemos permitirnos olvidar, nos la brinda el maestro Daniel Barenboim cuando dice: “hemos visto que la idea de la música podría representar un modelo para la sociedad; la música nos enseña la importancia de la interrelación entre transparencia, potencia y fuerza. El flujo inevitable de la música significa movimiento constante, desarrollo, cambio y transformación. Nada se mantiene quieto… en la vida el ser humano o solo tiende a querer deshacerse de lo desagradable o lo negativo en cuanto puede, sino también aferrarse con mayor solidez a lo agradable y lo positivo…”

Transparencia, potencia y fuerza. Tres palabras que posiblemente cambiaron mi vida cuando leía Barenboim. La transparencia no vista “por lo que dirán otros” sino con nosotros mismos, de ser consecuentes entre lo que defendemos y hacemos. La transparencia de ser fieles a nosotros mismos, posiblemente esto es lo que más cuesta. Una transparencia para decir lo que queremos y provocar cambios sin dobles agendas. Una transparencia que con lealtad es vital para ejercer con dignidad y tranquilidad el liderazgo que cada uno de nosotros tiene, lealtad para trabajar en equipo y crear confianza, lealtad para no caer en el absurdo común de nuestro país de serruchar el piso, lealtad para no caer ante burdas tentaciones y sobre todo transparencia- lealtad para reconocer las consecuencias de nuestros actos y de nuestras inacciones. Transparencia y lealtad para dejarse caer desde las alturas en los brazos de sus compañeros, como lo vivimos en el último taller.

Potencia para saber realmente impactar en la mejora de la democracia. Potencia al aplicar los talentos que nos han dado y ponerlos al servicio de nuestra sociedad y nuestro país. Potencia para identificar espacios en lo que podamos influir para así mejorar el entorno, ayudar al que lo necesita y crecer por el aporte que estamos dando. En definitiva potencia, como la entendía Aristóteles, de ser en individuo receptor de energías que potencian el cambio, en otras palabras, no tener miedo de asumir el rol que la historia nos pide que juguemos.

Fuerza, un elemento que vinculamos al ímpetu. En nuestro caso la fuerza debemos entenderla como esa sensación que quema y nos mueve a hacer las cosas porque son correctas. La fuerza que nos motiva a luchar y seguir adelante a pesar de tener los ojos vendados, de estar inmóviles por un veneno o simplemente algún obstáculo que se presente frente al camino que hemos emprendido. Fuerza para reflexionar y evaluarnos. Fuerza para aceptar que se vale echarle la culpa al otro si estamos en un equipo, ya que en equipo la culpa es NUESTRA. Fuerza para guiar, para construir y para soportar las críticas dañinas que tendremos al ejercer el liderazgo. Fuerza para ser valientes y no tener miedo.

Tres palabras transparencia, potencia y fuerza. Parecen adecuadas estas palabras para sembrar hoy acá en este acto de clausura, para verlas germinar en el tiempo. Estamos hoy frente un tiempo de esperanza, 19 valientes quieren seguir aportando como lo han hecho en el pasado otros jóvenes. Un tiempo de esperanza donde la responsabilidad social individual de cada uno de nosotros es el factor de cambio y la voluntad de medir el progreso no solo esté dado a partir de manifestaciones económicas, sino en llevarles una sonrisa a los niños y adultos mayores, a nuestras mujeres jefas de hogar, todo en un marco de absoluto compromiso. Esa es la democracia y la sociedad que queremos.

No puedo omitir, agradecerle a CEDAL en las manos de Carlos Rivera y Manuel Carballo, que confiaron en este su servidor para echar a andar ésta aventura. A los compañeros que conformamos el equipo de facilitadores, por atreverse a la aventura y por la oportunidad que me dieron de trabajar con ustedes que tanto me enseñaron, Gracias Edder, Vero, Erick, Luis, Manuel, Cata e Ibis. Gracias equipo porque conformamos un grupo de trabajo que apenas da sus primeros logros. A cada uno de los participantes que se dieron el chance estar en este programa, ya que implicó horas de trabajo, poco descanso en las sesiones, mucha concentración y empeño en salir adelante; gracias por confiar en que el trabajo que les propusimos era adecuado y por aceptar el reto de ser líderes en un contexto social que fomenta ser uno más del montón. De nuevo el camino recién inicia pero la aventura de pensar y de aportar es más gratificante y cada uno de ustedes tiene la pasta para seguir siempre la ruta que han iniciado.

Este programa no hubiera podido ser tan fructífero sin el grupo de especialistas que donaron horas y conocimiento para compartirlo con los muchachos y muchachas. Gracias Manuel Obregón, Alfonso Chase, Roberto Gallardo, Sergio Alfaro, Luis Barrantes, Mario Redondo, Leonardo Garnier, Cinthya Zapata, Maricruz Goñi, Don Humberto Morales, Adrián Chinchilla, Raúl Barboza y Jairo Vargas. Con sus aportes llenaron de ideas y de planteamientos diversos a este programa, lo fortalecieron logrando que los participantes en muchos casos ampliaran su visión de la sociedad que tenemos.

Termino citando a Robert Kennedy, cuando decía “… me opongo a la creencia de que no hay nada que un hombre o una mujer puedan hacer contra la enorme variedad de males del mundo, contra la miseria y la ignorancia, la injusticia y la violencia. [...] Cada vez que un hombre defiende un ideal, actúa para mejorar la suerte de otros, o lucha contra una injusticia, transmite una onda diminuta de esperanza. Esas ondas se cruzan con otras desde un millón de centros de energía distintos y se atreven a crear una corriente que puede derribar los muros más poderosos de la opresión y la intransigencia. Sólo aquellos que se atreven a arriesgar mucho pueden lograr mucho. Vivimos en un mundo revolucionario y, por lo tanto, como he dicho en América Latina, Asia, Europa y Estados Unidos, son los jóvenes quienes deben tomar la iniciativa." Así que nuestro reto es grande, nuestro designio es no tener miedo y tener la disposición de estar donde la historia nos ha pedido que entremos a marcar la diferencia.

Muchas gracias.

20 de julio de 2010

Nosotros los Jóvenes

Nosotros los Jóvenes.

Jorge Rodríguez Vives. Internacionalista.

La sociedad está conformada por la voluntad de todos nosotros. Somos parte de un proyecto de convivencia bastante elaborado, nuestras visiones de la moralidad son diversas y la vivencia ética es diametralmente compleja. Sin embargo, son a la vez más los puntos de unión que nos hacen luchar precisamente por tener una sociedad, un objetivo común y el bienestar del mayor número.

El poder de cada uno de nosotros es incalculable. Cuando decidimos ser parte de un proyecto, nos vinculamos. Ponemos al servicio de la colectividad y especialmente del que nos necesita, nuestras capacidades, fortalezas, debilidades, estrategias y visiones. Esa es la sociedad que hoy tenemos. Nunca antes en la historia podíamos tener algo tan claro, el poder de uno existe. La capacidad del individuo para influir en la toma de decisiones es real y por ende hay que aprovecharla.

Somos lo que aportamos. Antes del polémico referendo para aprobar el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, se decía que el joven costarricense no se vinculaba a la política, que no le interesaban los temas nacionales y que su participación en la sociedad era realmente preocupante por la visión negativa del rumbo del país. Ese polémico tema, nos abrió la puerta para una discusión que solo vino a enriquecer nuestra sociedad, ya que eliminamos el mito planteado, ya los simpatizantes del SI y del NO vieron como los jóvenes nos vinculábamos y sosteníamos debates públicos de altura para defender nuestras posiciones. Así que la gran ganadora fue Costa Rica.

Temas polémicos han hecho que nos vinculemos a causas donde somos los jóvenes los que estamos aportando junto a diversas generaciones de individuos que nos permiten aprender junto a ellos. Esta es la única forma en que podremos construir una mejor democracia, ya que solo a partir de una emulación del antiguo Ágora ateniense (donde grandes y jóvenes daban espacio al diálogo, se permitían interactuar y mejorar la convivencia en sociedad), lograremos nuevos liderazgos responsables para la democracia costarricense de la que hoy somos dignos herederos.

Las vinculaciones que los jóvenes de hoy estamos aceptando como nuestras, son nobles y altruistas y nos permiten decir con total certeza, que el país tiene futuro. Tenemos una preocupación por la sostenibilidad ambiental, mejorar nuestras capacidades intelectuales, nos preocupa la distribución de los ingresos, el rol del parlamento en nuestras vidas y la forma en que definimos nuestra identidad cultural.

Los jóvenes hemos decidido enfrentar el reto que la historia nos pide que juguemos, el secreto para que como sociedad crezcamos, es que no cerremos la puerta a las ideas frescas que traemos, pero sobre todo, no se vale que creamos que por ser jóvenes tenemos derecho a todo, también tenemos que aprender de las lecciones vividas, emprender nuestras propias luchas con pasión para defenderlas y afrontar con gallardía las consecuencias de nuestros actos. Solo así la participación juvenil tendrá sentido.

16 de febrero de 2010

La Fiesta electoral de una Democracia sólida

Publicado por La Nación, 16 Febrero 2010 y en Panorama.

La fiesta electoral de una democracia sólida

Jorge Rodríguez Vives, Internacionalista.

Los costarricenses debemos sentirnos orgullosos de ver nuestra democracia saludable


Recién termina un nuevo proceso electoral en nuestro país, aspecto que no es extraño en la psique social nuestra. Varios elementos hicieron de esta una elección particular. Estrenábamos un Código Electoral que en definitiva nos presentaba nuevos retos como sociedad, imponía nuevos retos a los partidos políticos y nos presentaba un nuevo desafío como electores.

Además, marcó nuevas dimensiones para el análisis de la comunicación política, del uso de los medios cibernéticos para la atracción de votantes, pero, sobre todo, manifestó la expresión soberana del pueblo costarricense, que decidió mantener el rumbo que inició en el 2006, pero con un cambio en la tradición presidencial, al elegir a la primera mujer Presidenta.

Democracia sólida. Definitivamente, el aprendizaje que tendremos de este proceso será enorme. Hoy, debemos los costarricenses sentirnos orgullosos de ver nuestra democracia, saludable, sólida y marcando la pauta a escala mundial.

Debemos de sentirnos orgullosos del país que tenemos no solo por la arquitectura de nuestro aparato electoral y las garantías que el Tribunal Supremo de Elecciones nos brinda, sino, también, por la forma tan digna y particular con que vivimos nuestra fiesta nacional.

Rememorando los distintos momentos que me correspondió vivir en este proceso, debo resaltar el rol que jugamos los jóvenes, que con pasión defendimos al candidato o la candidata que gozaba de nuestra predilección, no importaba en qué partido, decidimos vincularnos y marcar la diferencia.

El sábado 6 de febrero fue hermoso ver aún tarde en la noche a jóvenes con banderas en sus carros y a lo largo de la calle principal entre la Fuente de la Hispanidad y el Parque Central, coreando y festejando respetuosamente el color político que los identificaba. Fue aún más hermoso ver cómo volvieron los colores a las calles, la pasión por mejorar Costa Rica, la emoción de vivir un proceso electoral, la ilusión de los más niños de participar en las elecciones infantiles y de las caravanas que se desarrollaban sobre un plan de futuro que estaba en ciernes el domingo 7 de febrero.

Como joven del Bicentenario, me siento profundamente identificado con la participación juvenil. El tiempo de los jóvenes no es mañana, es hoy. Estamos vinculados a distintas causas, con miles de convicciones y eso simplemente fortalece nuestra democracia.

Sin embargo, es necesario que cada vez más entendamos que el joven no se merece todo por el simple hecho de ser joven, sino porque nuestra generación, gracias a la visión de nuestros gobernantes y el apoyo de nuestras familias, hemos logrado estudiar y nos estamos preparando para ser responsables con el llamado que la Historia nos hace, de ser protagonistas del desarrollo nacional.

Como decía don Pepe, “en la vida pública como en la profesional, cada generación tiene algo que aportar”.

El otro ejemplo que viene a mi mente para recordar este proceso electoral, fue cuando el domingo 7 de febrero, en un marco de absoluto respeto y a pesar de ser parte del trajín de la campaña, el presidente Arias se dirigió a su recinto de votación a ejercer el derecho y deber ciudadano de emitir su voto.

Fue recibido por gente de todos los partidos políticos, que a pesar de las diferencias que se manifestaron en el proceso, lo recibían con cantos, gritos de apoyo y con el agradecimiento hacia la labor realizada. No importaban los colores políticos, solo importaba la institucionalidad del país. Don Óscar, acompañado por su Gabinete y jóvenes, iba con ilusión a mantener vivo el espíritu de la Patria.

Nuestras elecciones las custodiaban niños, jóvenes, maestras, albañiles, en fin civiles que dedicaron su tiempo para ver cómo nosotros los votantes llegábamos a elegir a nuestro nuevo capitán de barco, en este caso una capitana, que tiene el reto de mantener el rumbo iniciado, de profundizar en el bienestar de los más necesitados, de conservar la confianza generada por la presente administración y, sobre todo, impulsar las oportunidades para los diversos actores, que gustosos queremos aportarle a la Costa Rica del Bicentenario.

Definitivamente, qué bendición el haber nacido en nuestro país, qué dicha vivir en nuestra democracia y qué satisfacción da la ilusión que todos tenemos de nuestro futuro cercano.

3 de agosto de 2008

La Romería si fue un acto de fe

Como cada primero de agosto, me dispuse junto a mi madre a llegar caminando a Cartago como acto de agradecimiento por las miles de bendiciones que recibí durante el año que pasó. Sin embargo este año fue muy curioso, además de que los hicimos en un tiempo bastante aceptable, yo antaba muy reflexivo y perceptivo.

Yo soy hombre de fe, quienes me conocen lo saben. Sin fanatismos pero si tengo una buena relación personal con el Ser Supremo. Parte de lo que sentía el viernes, cerca de Ochomogo, fue que el esfuerzo físico que significa hacer la romería, es un esfuerzo en el que dedicamos nuestro pensamiento a lo que nos motiva a ir hacia Cartago. Miles y miles de personas van con un agradecimiento, con una petición, con una oración. Sinceramente, me ilusionó ver que la gente va con respeto, con devoción, con la plena convicción de retribuirle algo a la Virgen y al Dios en el que cree.

Lo otro que me impactó, fue ver la cantidad de jóvenes. Aspecto que me llena de ilusión ya que a pesar de que hay voces muy dañinas que dicen que la juventud está perdida, que la juventud no tiene valores, que la juventud está podrida, los jóvenes que vi en la romería representaban todo lo contrario. Algunos creemos que essas voces están equivocadas, porque no es sano generalizar, y menos en cosas tan serias, ya que si existimos muchos que estamos dispuestos a dar nuestro aporte y a asumir nuestro reto con la historia. Así, conozco muchos ejemplos de personas jóvenes que desde cada segmento de nuestra cotidianidad, tratamos de hacer algo por el más necesitado, por mejorar la condición de alguien que nos necesita y de construir una sociedad más inclusiva.

La presencia de muchos jóvenes me llenó de alegría, me confirma que Costa Rica tiene esperanza, que todavía hay mucho que podemos hacer. Pero sobre todo que la esperanza reflejada en la romería se puede traducir a muchos otros espacios. Fue realmente motivante ver como a lo largo de la semana previa y durante el día primero, la gente se volcó por la negrita, ver como la gente iba con ese sentimiento de que las cosas aunque están duras, si se llevan responsablemente la carga se hace más liviana y sobre todo el sentimiento de que todo va a estar mejor.

Esa es mi reflexión sobre la romería. Un país que está convencido de mejorar, que está deseoso de hacer y que por más dura que sea la prueba, el empeño y dedicación nos permiten superarla y concretar nuestro objetivo con cariño y la satisfacción de la labor cumplida.